Yo todavía estaba en su vientre cuando mi madre se preguntaba cómo sería mi cara. Hoy en día cuando hablamos, dice que soy exactamente como lo había imaginado ... (fue muy bueno escuchar eso). Esto me recordó de inmediato lo que hizo Jacob en relación a sus ovejas. Había llegado a un acuerdo con su suegro / jefe que todas las ovejas manchadas serían de él y al respeto de ese acuerdo, la Biblia dice: "Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les sacó tiras blancas de la corteza, descubriendo así lo blanco de las varas. Y colocó las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaños venían a beber; y se apareaban cuando venían a beber.Así se apareaban los rebaños junto a las varas; y los rebaños tenían crías rayadas, moteadas y manchadas" (Génesis 30:37-39)
Sí, Jacob era muy inteligente, pero piensa en lo interesante que era este concepto. Las ovejas embarazadas miraban para aquella imagen y daban a luz a un ser de acuerdo con ella. Algo extraordinario, se puede decir. Esto significa que siempre quieres ganar algo, primero tienes que visionarlo en tu mente. Ya sea una carrera, tener tu propia casa, tener una familia e incluso tener el cuerpo que siempre soñaste. Es necesario tener esto en claro en su mente. Si no lo puedes ver, no lo alcanzarás.
Hace muchos años, decidí imaginarme yo siendo a una madre de hijos espirituales. No tenía ni idea de que esto iba a pasar pero yo creía que no era sólo otro de esos sueños que la gente tiene para su futuro, ¡esto era el sueño de Dios para mí!- algo que sucedería en cuanto yo trabajase para ello. Fue entonces cuando decidí renunciar a mi derecho de tener hijos propios. Fue una promesa que hice ante Dios. Yo prefería tener hijos espirituales en lugar de los naturales. Dios me honró.
La sorprendente verdad es que Dios nos apoya en todo aquello que creemos que podemos alcanzar. Él es 100 % a nuestro favor. De hecho, es él quien pone este sueño dentro de nosotros. Él, como todo buen padre quiere que estemos lo mejor que podamos. Sus planes para nosotros son mucho mejores de lo que podamos imaginar, pero sólo hay una cosa que le impide el cumplimiento de los mismos: nuestra incredulidad.
Cuando creemos, lo vemos, aunque las circunstancias que nos rodean están diciendo "de ninguna manera", sin embargo, podemos verlo en nuestras mentes. Se trata de una idea clara de lo que queremos y hacia dónde vamos.
Hoy, exactamente igual a la hija que mi madre pensó que yo iba a ser. También puedo decir con toda la felicidad en mi corazón que soy la madre de hijos espirituales. ¿Y tú? ¿Dónde te ves dentro de unos años? ¿Cómo te ves? Si todavía no puedes verlo, ora para que Dios te lo muestre, no dejes que el tiempo te diga lo que tu serás. sé tú quien controle eso.
En la fe,
Cristiane Cardoso











