¿Ya te preguntaste alguna vez cómo Dios ve todo lo que sucede desde ahí arriba? Tantas cosas pasando, tanta gente orando al mismo tiempo, tanto sufrimiento en todo el mundo ... ¡Debe ser difícil!
Supongo que debe ser como mirar desde la ventana de un avión en pleno vuelo. Todo es tan pequeño e insignificante, pero al mismo tiempo tan importante para todos nosotros. Los rascacielos en los principales centros financieros, donde se decide la economía de toda una ciudad desde arriba son sólo cajas en el suelo. El Ferrari que algunas personas ricas les gusta lucir no es más que un solo punto, como tantos otros puntos en el camino. La hermosa estrella de televisión es prácticamente invisible para el ojo humano desde arriba, así como el resto de la población.
Esta es la mejor parte del vuelo, todo lo que hay afuera del avión parece de juguete e incluso sientes que nadie te puede hundir a una altura de esas, pero cuando el avión aterriza y vuelves al "tamaño original" todo a tus ojos vuelva a la normalidad. El ser propietario de ese enorme edificio está fuera de tu alcance ... el Ferrari es tan caro que solo podrías tener uno en sueños ... y la celebridad es alguien a la que sigues adorando, simplemente porque ella es una estrella.
Dios ve todo y a todos desde allá arriba, donde se puede tener una visión más completa y clara. Es como mirar a la montaña ... ¿puedes obtener una buena vista, mientras estás al pie de la montaña? Por supuesto que no. Hay que alejarse un poco, tienes que distanciarte un poco para admirar su belleza en su conjunto, y disfrutar del paisaje digno de una postal.
Así como Dios lo ve todo desde arriba, así también sus hijos, aquellos que nacieron de Él. Ellos no se dejan abatir por cualquier problema que se presenta, por todas las críticas lanzadas contra ellos o injusticias que intentan obstaculizarlos. Ellos miran desde arriba, desde la distancia, donde hay espacio suficiente entre ellos y estos problemas.
En la fe,
Cristiane Cardoso











